Una de las etapas más cruciales de la vida de una persona es curiosamente una a la que no se le dedica mucha atención en cuanto a la salud mental. El instante en el que los niños y niñas pasan de ser adolescentes a jóvenes adultos, es un momento decisivo en su vida. Esto ocurre entre los 18 y los 25 años, la cual merece ser considerada una etapa evolutiva tan relevante como las anteriores. Ya que, durante esa edad se experimentan cambios y transiciones significativas que pueden ser cruciales para el bienestar emocional y psicológico.
Según la organización mundial de la salud (OMS) entre un 10 y un 20 % de los y las adolescentes europeos/as sufren algún problema de salud mental o de comportamiento.
Durante esta etapa, se avanza hacia la construcción de la identidad de la persona, al igual que el desarrollo del potencial intelectual y emocional, que inician en la adolescencia. Las cuales se intensifican con las vivencias y cambios que pueden experimentar.

Transiciones y Desafíos
Es entonces cuando comienzan los grandes cambios y primeras decisiones relevantes en la vida de una persona. Desde la elección de qué estudiar, a donde puede mudarse o comenzar a gestionar sus propias finanzas personales. Son responsabilidades importantes con las que van a empezar a crear su propia independencia.
Dentro del remolino de cambios, los y las jóvenes seguirán explorando y definiendo su identidad personal y profesional. La búsqueda de un propósito y la consolidación de los valores y creencias, los cuales también son aspectos que se terminan de consolidar en esta etapa.
La evolución constante crea cambios incluso en las relaciones interpersonales, y en algunos casos, se vuelven más complejas.
Por otro lado, muchos y muchas jóvenes se enfrentan a completar los estudios y encontrar empleo. Acciones que pueden desencadenar estrés afectando el bienestar y la tranquilidad mental.
La importancia de la Salud Mental en la Etapa de Adulto Joven
Además, aquellos y aquellas jóvenes que ya han mostrado algún signo de vulnerabilidad verán cómo en esta época, en la que uno se ve invencible, no desaparecen. Por ello, es importante tener en cuenta que los problemas de salud mental existen, para de esta manera, poder intervenir lo antes posible en la detección. El apoyo durante esta etapa puede ayudar a gestionar y prevenir los desarrollos de problemas de salud mental a largo plazo.
Como plasma el estudio de DSM-IV, el 75% de la psicopatología del adulto se inicia en la infancia, la adolescencia o al comienzo de la mayoría de edad, lo que muestra la importancia de prestar atención a estas etapas.
Muchas veces en esta etapa las relaciones con amigos, familiares y parejas evolucionan, y muchas veces se vuelven más complicadas. Esto muchas veces genera la pérdida de atención sobre una persona, entorpeciendo así la temprana detección de posibles problemas.
Los hábitos y comportamientos adecuados adquiridos en esta franja de edad pueden tener un impacto positivo y duradero. Fomentar dichos hábitos, como el ejercicio físico, la alimentación o el manejo del estrés es esencial para el bienestar de las personas.
Hablando del manejo de los sentimientos, aprender a gestionar la presión y las diferentes emociones es difícil pero esencial. Desarrollar habilidades eficaces puede ayudar a los jóvenes adultos a enfrentar desafíos y adaptarse a cambios.
Detección y tratamiento tempranos
No deberíamos de olvidar esta etapa tan importante llena de cambios y nuevos desafíos con consecuencias en el futuro cercano. Reconocer y gestionar las emociones es un aprendizaje esencial para un adulto/a joven. Si necesitas apoyo para cuidar de ti mismo y aprender a manejar tus emociones, nuestro equipo de psicólogos/as especializados/as está aquí para ayudarte.
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