Primeros auxilios psicológicos. ¿Qué hacer ante un ataque de pánico?

Un ataque de pánico es una experiencia súbita de miedo intenso que alcanza su pico en pocos minutos. Quien lo padece siente que pierde el control, que sufre un infarto o que, incluso, va a morir. Aunque es una situación alarmante, es importante saber que no es peligroso para la vida, pero sí requiere de una intervención empática y estructurada.

Desde IMQ Amsa, queremos ofrecerte una guía práctica de Primeros Auxilios Psicológicos (PAP) basada en protocolos de emergencias para ayudar a alguien en crisis.

1. Evalúa y asegura el entorno

Lo primero es mantener la calma para no retroalimentar el miedo de el/la afectado/a. Como indica el protocolo de SAMUR-Protección Civil, es vital identificarse y asegurar el lugar.

Si es posible, retira a la persona del foco de estrés o de la mirada de curiosos/as. Un ambiente tranquilo facilita la reducción de la hiperactivación. No invadas su espacio personal de forma brusca; pregunta antes de tocar o acercarte demasiado.

2. Escucha sin juzgar

El objetivo es que la persona se sienta segura y comprendida.

  • Valida sus sentimientos evitando frases como «no es para tanto» o «tienes que calmarte». En su lugar, usa mensajes de seguridad: «Estás a salvo, esto va a pasar, yo me quedo aquí contigo».
  • Normaliza los síntomas. Explícale que lo que siente es una respuesta de alerta de su cuerpo que se ha activado por error, pero que tiene un principio y un fin.

3. Técnicas de estabilización inmediata

Para reducir los síntomas físicos y cognitivos, podemos aplicar herramientas de aterrizaje o grounding:

Control de la respiración

Durante el pánico, solemos hiperventilar. Según las guías, es fundamental ralentizar el ritmo. Guía a la persona para que inhale por la nariz de forma lenta y exhale por la boca como si soplara una vela, contando los tiempos.

persona trabajando métodos de respiración

Técnica de los 5 sentidos

Ayuda a la persona a salir de su bucle de pensamientos internos pidiéndole que nombre:

  • 5 cosas que ve.
  • 4 cosas que puede tocar.
  • 3 sonidos que oye.
  • 2 olores diferentes.
  • 1 sabor o sensación en la boca.

4. Pautas de actuación: Qué NO hacer

Tan importante es saber actuar como evitar errores comunes que pueden prolongar la crisis:

  • No pidas que respire en una bolsa de papel: Es una práctica desaconsejada actualmente; es mejor el control voluntario del ritmo respiratorio.
  • No la dejes sola: El abandono aumenta el sentimiento de desprotección.
  • No minimices el dolor: Aunque sepas que no es un infarto, para la persona el dolor y el miedo son reales.

5. Finalización y recursos de ayuda

Una vez que los síntomas físicos hayan disminuido, ayuda a la persona a conectar con sus recursos. Pregúntale si necesita llamar a alguien o si tiene alguna medicación pautada.

Es importante recordar que los ataques de pánico son tratables. Si estos episodios se repiten, es fundamental buscar ayuda profesional para abordar la raíz del problema y evitar que el trastorno se cronifique.