Como cada año, el 21 de septiembre conmemoramos el Día Mundial del Alzheimer.
Una fecha en la que alzamos la voz para sensibilizar y educar a la sociedad sobre esta enfermedad neurodegenerativa que afecta a millones de personas a lo largo y ancho de todo el mundo. Muchas personas conocen la enfermedad o han oído hablar sobre ella, pero como indica el informe mundial realizado por la Federación Internacional de la Enfermedad de Alzheimer, se calcula que un 75% de personas con demencia no son diagnosticadas.

¿Qué es el Alzheimer?
El Alzheimer es la forma más común de demencia y se conoce como la enfermedad con la que se olvidan periodos, pero va más allá. Es una enfermedad progresiva que afecta directamente al cerebro, deteriorando la memoria, el pensamiento y el comportamiento de la persona que lo padece.
A medida que la enfermedad avanza, las células del cerebro se van poco a poco deteriorando hasta que terminan muriendo, lo que lleva a una disminución e incluso pérdida de las funciones cognitivas y la capacidad para realizar actividades diarias.
En España según el estudio realizado por la Sociedad Española de Neurología (SEN) hay unas 800.000 personas que padecen esta enfermedad. Y es preciso comentar que el Alzheimer no es una enfermedad característica del envejecimiento aunque su aparición aumenta en la edad a partir de los 65 años. Aunque hoy en día, la edad en la que se detecta es menor y se denomina “inicio temprano”.
Los síntomas del Alzheimer
El Alzheimer se desarrolla en tres etapas. En las primeras los síntomas son leves y muchas veces cuesta distinguirlos de los efectos normales del envejecimiento. En la etapa intermedia se incrementa la pérdida de la autonomía y los síntomas que antes eran leves se van agravando. Y en la última etapa, la persona que padece la enfermedad es completamente dependiente.
Los síntomas que delatan los indicios de la enfermedad incluyen desde olvidos frecuentes hasta dificultad para encontrar las palabras adecuadas para la desorientación. A medida que la enfermedad avanza los síntomas se agravan, llegando a afectar la independencia de la persona y por ende, la realización de sus actividades diarias.
- La pérdida de memoria: Uno de los primeros signos es la dificultad para recordar información reciente como pueden ser conversaciones, actividades o eventos.
- Confusión y desorientación: Las personas que padecen la enfermedad pueden tener dificultad para recordar el recorrido de lugares cotidianos llegando a perderse en dichos lugares.
- Dificultades en el habla y el lenguaje: Buscar palabras adecuadas o incluso seguir conversaciones se les puede dificultar debido al Alzheimer.
- Cambios en el comportamiento: La ansiedad, la depresión y la irritabilidad pueden ser factores que desencadenan debido a la impotencia que genera la dificultad de no poder realizar con normalidad acciones cotidianas que antes hacían sin problema.
- Pérdida de habilidades motoras: Con la enfermedad más avanzada tareas como vestirse, comer o incluso caminar les pueden resultar difíciles de realizar sin ayuda.
Factores de riesgo a tener en cuenta
Como hemos comentado, el envejecimiento no es el factor desencadenante de la enfermedad, pero tenemos que tener en cuenta que se han identificado varios factores de riesgo que aumentan la probabilidad de desarrollar la enfermedad.
- La edad: el riesgo de Alzheimer aumenta con la edad. Aumentando significativamente después de los 65 años.
- El historial familiar: Al igual que ocurre con todas las enfermedades, tener familiares cercanos con Alzheimer incrementa el riesgo de padecerla.
- Estilo de vida y la salud: Factores médicos como pueden ser la obesidad, la hipertensión o la falta de actividad física puede agravar el riesgo de padecerla.
Ofrecer apoyo
Hasta ahora hemos hablado de las personas que padecen la enfermedad, pero el Alzheimer no solo afecta al paciente, sino también a la familia y a los cuidadores. Quienes a menudo deben enfrentarse a situaciones y desafíos emocionales y con el paso de la enfermedad físicos.
Es por ello, que la educación y concienciación sobre esta enfermedad es fundamental. Comprender sus efectos y síntomas puede ayudar a comprender a la persona que lo parece y así brindarle la ayuda y acompañamiento que necesita.
El descanso, la paciencia y la empatía son cruciales cuando hablamos de una enfermedad degenerativa, ya que todos los días no van a ser iguales ni mucho menos. Los pacientes pueden llegar a experimentar confusión y frustración. Para ayudar a reducir la ansiedad diaria, crear rutinas fáciles y para el día a día puede ser beneficioso para la persona y su familia.
La enfermedad del Alzheimer es un desafío constante, pero con preparación y apoyo se puede mejorar la calidad de vida de quienes la padecen. Conocer los puntos clave de la enfermedad es el primer paso para enfrentarla y poder estar al lado de quien nos necesita. Esta enfermedad nos recuerda la importancia que tiene la empatía y la comprensión hacia las personas que tenemos al lado.
En IMQ trabajamos día a día para poder educar sobre la importancia de la salud mental y poder acompañar, brindar apoyo y bienestar a todas las personas afectadas por esta enfermedad o por personas a su alrededor que la sufren. Si quieres hablar con un/a profesional no dudes en solicitar una cita desde nuestra web imqamsa.es o llámanos al 944 947 071.