Trastornos alimentarios y el desafío de la era digital en niños y adolescentes

30 de noviembre: Día Internacional de la lucha contra los Trastornos de la Conducta Alimentaria

El desafío creciente de los trastornos alimentarios en niños varones

En IMQ Amsa, aprovechamos esta fecha para visibilizar una problemática que cada vez afecta más a nuestra sociedad: los trastornos de la conducta alimentaria (TCA). Si bien tradicionalmente se asociaban con adolescentes, especialmente mujeres, hemos observado un preocupante aumento de casos entre niños varones, una tendencia que pone de manifiesto la necesidad de seguir educando y sensibilizando a toda la población.

Factores socioculturales y digitales en el origen de los TCA

Los trastornos alimentarios son una alteración en la relación con la comida que puede incluir conductas como la restricción alimentaria, pensamientos obsesivos, comportamientos compulsivos o compensatorios, y estilos de vida poco saludables. Más allá de lo alimentario, pueden extenderse a otras áreas como la actividad física, donde se adoptan prácticas extremas como mecanismos de compensación.

Desde nuestra experiencia, identificamos múltiples factores que contribuyen al desarrollo de estos trastornos, que incluyen elementos genéticos, biológicos, ambientales y socioculturales. En la sociedad actual, la exposición temprana a herramientas digitales juega un rol crucial. Niños que aún no han desarrollado un pensamiento crítico acceden a contenidos que refuerzan ideales poco realistas, incapaces de diferenciar la fantasía de la realidad. Esta exposición prematura, sumada a las crecientes exigencias sociales y académicas, puede desencadenar cuadros más graves y complejos debido a la inmadurez psicológica de los menores.

Un abordaje integral y adaptativo

El tratamiento de los TCA exige un enfoque multidisciplinar. En IMQ Amsa entendemos estas conductas como un reflejo de un malestar profundo, por lo que trabajamos desde varias áreas:

  • Psicológica y psiquiátrica: Exploramos el psiquismo del paciente y sus emociones subyacentes.
  • Nutricional: Rehabilitamos hábitos alimenticios y reeducamos al paciente de acuerdo con su edad y momento evolutivo.
  • Familiar y social: Involucramos activamente a las familias y, cuando es posible, a los centros educativos, para crear una red de apoyo.

Es fundamental intervenir de forma temprana para prevenir el deterioro físico, cognitivo, académico y social de los menores. La nutrición deficiente puede afectar su desarrollo global, y las dificultades en sus relaciones interpersonales pueden agravar el cuadro.

El desafío del diagnóstico y la detección temprana

Reconocer los TCA a tiempo es complejo. Muchos casos pasan desapercibidos debido a conductas que se han normalizado o por las dificultades de los propios niños para expresar lo que están viviendo. Sin embargo, un diagnóstico temprano, combinado con una red sociofamiliar sólida y el apoyo del entorno escolar, es clave para la recuperación.

En este Día Internacional de la lucha contra los TCA, recordamos la importancia de mantenernos alerta, actuar ante las señales de alarma y trabajar juntos como sociedad para proteger a nuestros menores. Desde IMQ Amsa, reiteramos nuestro compromiso con esta lucha y con la construcción de un futuro más saludable y consciente.

Para más información, podéis visitar el artículo de Carla Merino, psicóloga en nuestra Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria.